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Cree que manda, pero lo usan de escudo: la dura advertencia sobre el rol de Uribe bajo la gestión de Innova

Hoy es señalado por el irregular momento de la institución, pero Julio César recién lleva más de un año y medio en el club. Primero fue vocero y luego asumió como director general. Sin embargo, recién a mediados de este año tomó de manera plena las decisiones futbolísticas del club. Antes, buena parte de ellas requería consenso con Gustavo Zevallos y con un comité deportivo. Es decir, la responsabilidad deportiva que hoy recae sobre sus hombros no ha estado siempre concentrada en él.

Y hay que recordar, con el dolor en el pecho, que Cristal viene de seis años sin títulos y de episodios que han golpeado deportivamente a la institución, al hincha. El propio Joel Raffo reconoció errores en su gestión antes de que Uribe fuera nombrado como máxima autoridad deportiva en julio del año pasado. Uribe está pagando, en buena medida y porque él mismo así lo aceptó cuando decidió asumir, los platos rotos de decisiones y gestiones anteriores.

Aceptar la máxima responsabilidad deportiva implica asumir también el riesgo de ser cuestionado. No hay margen para equivocarse cuando un club grande como Cristal atraviesa una etapa de tanta desesperación y ansiedad. Han pasado tres entrenadores este 2026 y la última apuesta es Roberto Mosquera, una elección que tiene detrás una carga especial por su cercanía, su historia y su identidad con el club. El resultado de esa decisión también será evaluado.

La soledad en su conferencia de prensa refleja lo dicho, está dando la cara en duros momentos, SOLO, y los más culpables de la situación se esconden detrás de su figura.

Sería bueno que Uribe se dé cuenta de una vez que está siendo usado y deje el cargo para que lo asuman quienes en realidad deben dar la cara y sentir el repudio de la hinchada, en una temporada que parece haber cambiado sus objetivos —de pelear el título a intentar rescatar el año con una clasificación a la Copa Sudamericana—.

Sporting Cristal necesita algo más que apagar incendios. Urge detenerse. Revisar qué se hizo bien, qué se hizo mal, quién tomó cada decisión y qué debe cambiar. Un comité de crisis, una sesión de autocrítica profunda, un espacio donde la institución vuelva a mirarse hacia adentro antes de empezar a planificar el 2027 porque el próximo año no será uno cualquiera. Si Cristal no consigue romper esta sequía, superará los siete años sin campeonar, el tiempo más largo que el club que nació campeón ha pasado sin ganar un título nacional.